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Hace 28 años...

en el corazón de una familia paisa, nació un sueño que buscaba mucho más que generar ingresos: quería regalar tiempo. Tiempo para estar cerca de los hijos, para educarlos y acompañarlos en cada uno de sus momentos importantes.

Un sueño que tomó forma

Gracias a Clara Villa, su fundadora, una mujer experta en confección y en el manejo de todas las máquinas de costura. Con determinación y talento, comenzó desde su casa, rodeada del ruido de las máquinas y de las ilusiones. Poco a poco, fue creciendo hasta consolidar un taller propio, equipado con ayudas neumáticas y la tecnología necesaria para ofrecer confección de calidad. A su lado, don Gildardo —su esposo— aportaba su experiencia comercial adquirida en el tradicional Hueco de Medellín. Gracias a su empeño, la empresa comenzó a abrirse paso en el mercado local, ofreciendo pijamería para toda la familia.

Seguimos creciendo


Con el tiempo, llegaron vendedores externos que expandieron el alcance hacia el mercado nacional. Sin embargo, un hito decisivo llegó cuando uno de sus hijos asumió la gerencia comercial. Luis Javier bajo su visión y habilidades de negociación lograron que los productos de Inversiones Gilclar S.A.S. llegaran a todos los rincones del país a través de las vitrinas de La Feria del Brasier y Solo Kukos.

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Hoy, en pleno cambio generacional, la empresa ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, migrando a canales digitales y desarrollando dos marcas propias:

Violeta

enfocada en la mujer, con especial atención en ropa para dormir para mujeres adultas

Olivo

especializada en pijamería para caballero y niño.

Más de un cuarto de siglo después, Inversiones Gilclar S.A.S. sigue fiel a su esencia: confeccionar con amor, servir con calidad y crear prendas que acompañan los momentos más íntimos y valiosos de la vida.